1 pimiento (morrón): El pimiento proporciona color, dulzura y una textura crujiente que contrasta con la suavidad de la tortilla. Dependiendo del color elegido (rojo, amarillo o verde), aportará diferentes notas de sabor, siendo los rojos más dulces y los verdes más herbáceos. Aporta vitamina C abundante.
150 g de champiñones: Los champiñones añaden una textura terrosa única y sabor umami profundo que eleva significativamente el perfil gustativo. Cuando se cocinan, se vuelven más concentrados en sabor y crean una textura suave que se integra perfectamente en la tortilla. Aportan selenio y ergotionína, antioxidantes valiosos.
2 dientes de ajo: El ajo es un aromático potente que proporciona profundidad, calidez y complejidad de sabor. Cuando se sofríe, su sabor se suaviza y se vuelve más dulce, creando una base aromática que complementa todos los otros ingredientes. Es conocido por sus propiedades antiinflamatorias.
150 g de jamón: El jamón aporta salinidad, sabor ahumado y una textura particular que contrasta con la suavidad de los huevos. Puede ser jamón serrano, jamón ibérico o incluso jamón cocido, cada variedad aportando diferentes notas de sabor. Proporciona proteína adicional y sabor concentrado.
Cebolla de verdeo (cebollín): La cebolla de verdeo fresca añade un toque picante agradable y un sabor fresco que balancea la riqueza de la preparación. Puede agregarse cruda o levemente sofrita, proporcionando frescura y un aroma herbáceo característico que realza la presentación visual.
Aceite vegetal: El aceite es esencial para sofreír los vegetales, permitiendo que se cocinen uniformemente y que desarrollen sus sabores naturales. Facilita la distribución uniforme de calor y proporciona grasas que mejoran tanto el sabor como la absorción de nutrientes liposolubles. También se usa para engrasar el molde.
Preparación
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