Dulce de Azúcar de Chocolate
Tarta Fría de Queso con Arándanos
En otro bol, bate la nata muy fría con varillas eléctricas hasta montarla. Añade dos cucharadas de nata montada a la crema de plátano y mezcla suavemente. Incorpora el resto de la nata con movimientos envolventes para que la mezcla quede aireada y ligera.
Vierte la mousse de plátano sobre la base de galleta. Alisa la superficie con una espátula y cubre con papel film. Lleva al frigorífico y deja reposar mínimo 4 horas, preferiblemente de un día para otro.
Trocea el chocolate negro y repártelo por encima de la tarta justo antes de servir. Desmolda con cuidado y, si es necesario, pasa un cuchillo por los bordes para despegarla del molde. Sirve bien fría y disfruta.
¿Cómo conseguir una textura aún más cremosa? Usa plátanos bien maduros, su dulzura natural potencia el sabor del postre. Monta la nata con paciencia hasta que esté bien firme.
Variantes para personalizarla: Si te encanta el chocolate, añade trocitos de chocolate en la mousse para un extra de sabor. Para un toque crujiente, puedes espolvorear almendras laminadas o avellanas picadas sobre la decoración de chocolate.
¿Se puede hacer con antelación? ¡Sí! De hecho, cuanto más repose, mejor será su sabor y textura. Puedes prepararla hasta 48 horas antes y estará fantástica.
Esta tarta es una delicia por sí sola, pero si quieres darle un toque extra: Decórala con rodajas de plátano y un poco de cacao en polvo espolvoreado. Acompáñala con una salsa de chocolate caliente o un poco de nata montada. Sirve con café o un batido de plátano para una combinación perfecta.
¡Y listo! Una tarta fresca, cremosa y deliciosa que te hará quedar como un auténtico repostero sin encender el horno. ¿Te animas a probarla?
